El último reconocimiento al proyecto de enoturismo de Bodegas Ramón Bilbao en los Best Of Wine Tourism 2026 vuelve a poner sobre la mesa una conversación clave para la industria vitivinícola: el rol del enoturismo como motor estratégico, cultural y económico del vino.
Más allá de las cifras, el enoturismo se consolida como un espacio donde las marcas construyen relato, identidad y vínculo emocional con los consumidores.
En este contexto, conversamos con Zaida Semprún, responsable de Enoturismo en Bodegas Ramón Bilbao, quien comparte una visión profunda sobre la evolución de las experiencias enoturísticas, los desafíos del sector y las oportunidades que se abren para países productores como Chile.
Desde la innovación sensorial hasta la cooperación territorial. Esta entrevista exclusiva para De Chile Al Paladar, ofrece claves valiosas para entender por qué el vino hoy se vive —y se recuerda— mucho más allá de la copa.
El reciente galardón al proyecto de enoturismo de Ramón Bilbao en los Best Of Wine Tourism 2026 destaca la innovación sensorial y la apertura de espacios inéditos al público. ¿Cómo ves la evolución de las experiencias enoturísticas en el mundo y qué elementos consideras más relevantes para que un destino sea hoy considerado como innovador?
El mundo del turismo ha evolucionado de ser un mero observador, en lo que a experiencias inmersivas y también enogastronómicas se refiere, a ser actores de la trama. La participación de los viajeros en las experiencias es lo que los hace aprender, disfrutar y convertirse en embajadores de una marca.
Los destinos más innovadores a mi entender son los que antes adaptan sus ofertas enoturísticas a estos cambios constantes y crecientes de las expectativas de los viajeros.

En tu opinión, ¿qué componentes deben tener en general las experiencias enoturísticas para conectar emocionalmente con los visitantes y generar una experiencia memorable?
La clave es que la experiencia te haga vivir y experimentar con todos nuestros sentidos, aunque estos sean diacrónicos y haya ciertas diferencias de acervos culturales en cuanto a aromas gustos y expectativas, las emociones positivas tienen el mismo efecto en tod@s, crean memorias y recuerdos positivos que provocan preferencias sostenidas en los consumidores y viajeros tanto de las marcas como de los destinos.
Enoturismo en contexto global
Con la caída sostenida en las ventas de vino en muchos mercados productores, el enoturismo se perfila como una vía para diversificar ingresos y acercar consumidores al origen del vino. ¿Cómo crees que el enoturismo puede contribuir a mitigar este desafío desde una perspectiva económica y estratégica?
Las bodegas y los destinos enoturísticos son los grandes escenarios donde entender, aprender y fidelizar al consumidor. Cuando visitas una región vinícola y una bodega entiendes que el vino es más que una bebida, es patrimonio material e inmaterial embotellado e identidad cultural y social.
El verdadero valor y coste de un vino no se entiende en un lineal de un supermercado se entiende cuando eres consciente de todo lo que conlleva producir cada botella y la gente que hay detrás de cada una de ellas.
Por otro lado el producto que vendemos directamente en las tiendas de nuestras bodegas es la botella más rentable, los márgenes de ganancia se multiplican en la venta directa en bodega.
¿Qué indicadores o señales observas en regiones líderes (como La Rioja) que demuestran que el enoturismo no solo es un complemento de la industria, sino más bien una herramienta estratégica para fortalecer la cadena de valor del vino en su conjunto?
Hemos pasado de ser un complemento a convertirnos en las unidades de negocio dentro de nuestras compañías que crecen de forma constante y sostenida, es decir somos el único mar azul dentro del océano rojo que vive el sector y la industria.
El último informe de Enoturismo de la OMT y OIV tiene un dato esclarecedor, el enoturismo representa ya el 25% del total de los ingresos de las bodegas en Europa, y el porcentaje sube si lo aplicamos a LATAM. Para empresas como CALEM en Oporto, supone ya el 50% de la facturación.
Esta tendencia irá en progresión, y necesitará un replanteamiento general de la industria de las condiciones laborales y salariales de los equipos dedicados a enoturismo, demos de reivindicar que somos la mejor herramienta de marketing que tienen nuestras empresas y también el sector.
Oportunidades para el turismo del vino nacional
En Chile hemos visto iniciativas enoturísticas con diferentes grados de desarrollo. Basada en tu experiencia, ¿qué prácticas o enfoques crees que podrían adaptarse con éxito en nuestro país para potenciar el enoturismo chileno sin perder autenticidad local?
Chile “son muchos Chiles”, y lo mismo se puede aplicar a la idiosincrasia enoturística. Creo que de forma general y como país tenéis que reivindicar más la importancia histórica de Chile desde hace 500 años como productores, poner en valor más la labor de recuperación de las cepas patrimoniales e introducirlo en los storytelling de cualquier bodega chilena.
De forma regional, identificar muy bien los valores diferenciales patrimoniales y naturales de cada una de ellas, asociarlas a diferentes segmentos turísticos en crecimiento y confeccionar un único catálogo para vender un Único Destino Enoturístico Chile en los mercados externos. No es algo que en España ya se haga, sino algo que también nos falta por hacer.
¿Cuáles dirías, desde tu experiencia, que son los principales retos que enfrenta el enoturismo en Chile hoy (por ejemplo, infraestructura, capacitación, articulación público-privada, promoción) y cómo sugerirías abordarlos para potenciar la propuesta nacional?
Creo que habéis realizado una labor excelente en la última década en la catalogación de recursos, oferta y digitalización de esta. La creación de una única marca país enoturística para la promoción en los mercados de medio y largo radio creo que es una asignatura pendiente.
Al pensar en una estrategia nacional de enoturismo, ¿qué papel crees que debe jugar la cooperación entre regiones, organismos público-privados y la academia para garantizar una oferta más competitiva y sostenible?
El valor de una marca enodestino, lo componen el sumatorio de valor de todos los recursos y agentes que lo componen, por lo que la cooperación y la involucración de toda la cadena de valor es imprescindible para crear una oferta diferencial y cierta.

Impacto cultural y educativo
¿Qué valor aportan las experiencias educativas en el enoturismo y cómo pueden transformar la percepción del vino y su territorio entre visitantes locales y extranjeros?
Los enoturistas están dedicando parte de su tiempo libre o de vacaciones cuando nos eligen y nos visitan, y lo que el público no profesional del vino busca es pasárselo bien, compartir y adentrarse en un territorio y su cultura vinícola, por lo que la parte de educar al visitante, sin grandes tecnicismos y de manera entendible y amena debería de ser un objetivo primordial de cualquier estrategia enoturística.
Durante 90 minutos aproximadamente tenemos el privilegio de tener “cautivo” al visitante en nuestra casa, una oportunidad inmejorable de entretenerle y hacerle sentir nuestra historia, cultura, territorio y valores de marca. Exceder las expectativas de todo aquel que nos visita es la clave del éxito, como marca y como territorio y en eso nos empeñamos diariamente en Ramón Bilbao.
¿Cómo puede el enoturismo ser una herramienta para fortalecer la identidad cultural del vino chileno, especialmente en territorios que se sienten menos conocidos o que buscan posicionarse más en el mapa mundial del vino?
Convirtiendo al vino en el hilo conductor de una experiencia 360 grados de cada uno de esos territorios, identificando previamente los valores compartidos, ciertos y diferenciales, que me hacen único como destino e integrándolos en los discursos de todas las bodegas.
Mirando hacia adelante, ¿qué tendencias crees que marcarán el futuro del enoturismo —tanto en España como en Latinoamérica—, y qué oportunidades especiales ves para Chile en ese escenario?
Los viajes se están convirtiendo en experiencias regenerativas y de crecimiento personal, queremos visitar destinos que impacten positivamente en nosotros, que nos hagan crecer como personas, mediante experiencias con las comunidades locales que nos sumerjan en el patrimonio natural, cultural, artesanal, todo ello con la enogastronomia como hilo conductor. Lo que busca el nuevo viajero de lujo consciente que va a permear a todos los viajes y segmentos en los próximos años.
Acerca de Zaida Semprun Licenciada en Ciencias Políticas y experta en Relaciones Internacionales, está vinculada al mundo del vino y el enoturismo desde 2008, liderando proyectos pioneros en innovación, experiencia y posicionamiento internacional. Su trayectoria profesional incluye cargos de responsabilidad en bodegas familiares de La Rioja Alavesa y el Penedès, como Eguren Ugarte, Mastinell y Grupo Freixenet, donde en esta última fue responsable de Comercialización Enoturística y Desarrollo de Nuevos Proyectos. Actualmente es responsable de Enoturismo en Bodegas Ramón Bilbao (Wine Tourism Manager).
Así vivimos nuestra experiencia en primera persona en Bodegas Ramón Bilbao Haro, La Rioja.
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