Quince años después de comenzar a construir una identidad colectiva en torno al Carignan, VIGNO enfrenta una nueva etapa.
El reconocimiento internacional alcanzado por sus vinos abre oportunidades, pero también plantea una pregunta fundamental. ¿Cómo lograr que ese prestigio se traduzca en mejores condiciones para quienes han mantenido vivos los antiguos viñedos del Maule?
Ese fue uno de los principales temas que dejó el Seminario Internacional del Carignan “VIGNO 15 Años: del Maule al Mundo”, realizado en Viña Gillmore, en San Javier de Loncomilla. Esto como parte de una conmemoración que reunió a productores, enólogos, investigadores y especialistas internacionales.
Durante tres jornadas, seis invitados internacionales vinculados a los mercados de Estados Unidos, España, Brasil, México y Perú recorrieron viñedos antiguos del secano maulino. Además conocieron a sus productores y profundizaron en un patrimonio que va mucho más allá de la elaboración de vinos.


El origen como una de las grandes fortalezas
Uno de los protagonistas del encuentro fue Luis Gutiérrez, reconocido crítico español de vinos, quien cerró recientemente su etapa en The Wine Advocate después de más de trece años. También acaba de anunciar un nuevo desafío profesional como director de I+D+i de Vila Viniteca.
Durante su presentación, abordó la historia y recuperación del Carignan en distintas regiones vitivinícolas del mundo, destacando el posicionamiento alcanzado por el Maule.
Entre los antecedentes que compartió, llamó especialmente la atención una cifra. De 255 vinos Carignan evaluados con 94 puntos o más en The Wine Advocate, 88 correspondían a Chile y 82 provenían del Maule.
Los números reflejan la visibilidad que ha conseguido este territorio entre los vinos destacados por la crítica internacional. Aunque no constituyen por sí solos una clasificación comparativa entre regiones.
Pero el reconocimiento no se explica únicamente por la calidad de los vinos. También responde al trabajo asociativo que permitió construir una identidad común a partir del origen, los viñedos antiguos y determinadas condiciones de producción.
En esa línea, Pilar Miranda, enóloga vinculada a los primeros años de VIGNO, recordó el proceso colectivo que dio forma a la asociación. Mientras que la enóloga Ana María Cumsille destacó la necesidad de comunicar ese valor de manera consistente, desde la elaboración hasta los equipos comerciales.


La ciencia también tiene mucho que decir
Otro de los temas relevantes fue el conocimiento del territorio desde una perspectiva científica.
El académico Yerko Moreno, de la Universidad de Talca, presentó resultados de investigaciones desarrolladas desde 2014. En estas se han considerado 24 sitios de estudio, 96 calicatas, sensores meteorológicos y la caracterización de distintas condiciones vitícolas del secano maulino.
Dichos resultados han permitido comprender mejor cómo influyen diferentes aspectos. Entre éstos, la profundidad de los suelos y su capacidad de retención de agua en el desarrollo de las plantas y las características de las uvas.
Esta información abre posibilidades para profundizar en la identificación de subzonas. Igualmente explicar las diferencias entre viñedos y avanzar hacia una caracterización más precisa de los vinos del territorio.
También aporta nuevos argumentos para proteger las parras antiguas, cuyo valor no solo está en su producción, sino también en el conocimiento agrícola, la historia y el paisaje que representan.


Del Maule al mundo: ¿cómo conquistar nuevos mercados?
La mirada internacional tuvo un espacio destacado durante el encuentro.
También participaron Joaquín Hidalgo, reconocido crítico de vinos de Vinous. Suzana Barelli y Eduardo Milan, de Brasil; Joanna Vallejo, de México; y Joseph Ruiz, de Perú.
El intercambio permitió identificar oportunidades para fortalecer la presencia de los vinos VIGNO en mercados internacionales, especialmente mediante una promoción más especializada.
Entre las propuestas surgieron las degustaciones comparativas, la formación de sommeliers y profesionales del vino, una mayor vinculación con importadores especializados. Así mismo, una comunicación que ponga en primer plano tanto el territorio como a las personas que están detrás de cada botella.
Uno de los momentos destacados fue la masterclass dirigida por Luis Gutiérrez y Joaquín Hidalgo. Ambos condujeron una degustación comparativa de cinco vinos españoles y seis VIGNO.
La experiencia permitió explorar distintas expresiones del Carignan y comprender cómo el origen, las condiciones de cultivo y las decisiones de elaboración se reflejan en la copa.
Las visitas a terreno también dejaron en evidencia el potencial del enoturismo especializado, especialmente cuando permite conectar el vino con la historia de los productores, la gastronomía, la cultura y las comunidades locales.


El gran desafío: que el reconocimiento llegue a los productores
El Maule tiene un papel fundamental en la conservación del Carignan chileno.
Según antecedentes del catastro vitícola del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) difundidos durante la conmemoración, en 2025 la región registraba aproximadamente 730 hectáreas de Carignan, equivalentes al 84,3% de la superficie nacional de esta variedad.
Sin embargo, conservar ese patrimonio también implica enfrentar desafíos económicos.
La valorización de la uva, una mayor rentabilidad para los viñedos antiguos y la generación de incentivos que permitan mantenerlos productivos aparecen como aspectos fundamentales para asegurar su continuidad.
En este escenario, el trabajo de VIGNO adquiere una dimensión que trasciende la promoción comercial: contribuir a que el reconocimiento del Carignan se transforme en desarrollo para las comunidades rurales que han preservado este patrimonio durante generaciones.
A quince años de su creación, la asociación proyecta una nueva etapa marcada por la investigación de sus subzonas, la consolidación de mercados internacionales y una mayor colaboración entre viñas, productores, universidades e instituciones.
Porque el futuro del Carignan del Maule no depende únicamente de seguir elaborando grandes vinos, sino también de asegurar que las viñas antiguas, sus productores y el territorio que les da origen puedan seguir siendo parte de esa historia.
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