No es una celebración de vendimia más. La edición 26 de la Fiesta de la Vendimia de Colchagua, que se realizará los próximos 6, 7 y 8 de marzo en la Plaza de Armas de Santa Cruz, coincide con un hito mayor: los 30 años de la Ruta del Vino de Colchagua, fundada en 1996 y hoy consolidada como uno de los polos enoturísticos más relevantes de América Latina.
Más que celebrar la cosecha 2026, esta versión propone una experiencia más cuidada, sensorial y sofisticada, en línea con la evolución que ha tenido el valle en estas tres décadas.
Durante tres días, 19 viñas del territorio presentarán sus mejores exponentes, entre vinos íconos y etiquetas de alta gama, reflejo del prestigio que Colchagua ha construido a nivel internacional. Las degustaciones además estarán acompañadas por sommeliers, mientras que chefs invitados propondrán maridajes pensados para realzar la identidad del valle.
La programación artística —con jazz, blues, baladas y folklore— buscará mantener una atmósfera elegante y cercana, complementada por una zona lounge, sectores techados y un punto de venta de experiencias enoturísticas que permitirá extender la visita más allá de la plaza.

La Barra Premium: foco en experiencia
Entre las principales novedades destaca la nueva Barra Premium, concebida como un wine lounge de alto estándar. El espacio ofrecerá degustación ilimitada de vinos de alta gama mediante pulsera, servicio a temperatura controlada y acompañamiento permanente de sommeliers. La Copa Premium tendrá un valor de $79.000 y estará disponible hasta agotar stock.
También estarán disponibles la Copa Vendimia ($16.000) y la Copa Colchagua ($29.000), ambas con cuatro tickets de degustación incluidos.
Para quienes viajan desde Santiago, se dispondrá de servicio de transfer durante los tres días del evento, facilitando una escapada que combina vino, gastronomía y paisaje, a poco más de dos horas de la capital.
30 años proyectando a Colchagua al mundo
En tres décadas, la Ruta del Vino de Colchagua ha pasado de ser una iniciativa pionera a transformarse en un referente del enoturismo chileno. Esta vendimia no solo celebra ese recorrido, sino que también proyecta el futuro del valle: más experiencia, mayor sofisticación y una identidad que sigue siendo su principal fortaleza.
Colchagua vuelve a reunir tradición y proyección internacional en un mismo brindis.






