Todas las vendimias son distintas. Cambian las condiciones climáticas, el comportamiento de las variedades, las decisiones en el viñedo e incluso la experiencia con que cada equipo enfrenta la temporada. Pero cada cosecha deja aprendizajes.
En aquellos viñedos que se trabajan año tras año, esa experiencia acumulada permite interpretar mejor cada ciclo y tomar decisiones oportunas para expresar la mejor calidad posible en los vinos.
En Miguel Torres Chile, el análisis de la temporada se entiende necesariamente desde la diversidad geográfica del país. Por eso, el avance de la vendimia se observa en tres grandes zonas productivas —norte, centro-sur y sur— donde cada territorio vive el esperado ciclo agrícola de manera distinta y cada evento climático imprime su propio carácter en el resultado final de los vinos.
Zona Norte – Limarí
La vendimia comenzó el 9 de febrero, aproximadamente 12 días antes que la temporada pasada, confirmando un ciclo adelantado. Las uvas de chardonnay destinadas para la premiada línea Cordillera se desarrollaron inicialmente bajo condiciones muy favorables, con una primavera fresca y sin eventos de heladas.
Sin embargo, desde diciembre pasado las temperaturas comenzaron a elevarse y se mantuvieron altas durante enero. Febrero, un mes clave en la cosecha de este lado del hemisferio, fue especialmente cálido, lo cual aceleró de manera importante la madurez de la fruta.

En este contexto, “la decisión precisa del momento de cosecha fue fundamental para preservar la acidez natural y la frescura, características esenciales del estilo de estos vinos. Uno de los aspectos positivos de la temporada fue la mayor disponibilidad hídrica. Las lluvias de invierno fueron superiores a las de años recientes, lo que permitió mejorar la condición de los suelos y favorecer un desarrollo vegetativo equilibrado, con buen color y adecuado llenado de racimos” asevera Eduardo Jordán, enólogo y director técnico de Miguel Torres Chile.
Aun así, según Jordán, el valle continúa enfrentando una condición de sequía estructural, propia de su clima semiárido. Con estas condiciones, las proyecciones son positivas: se espera un vino de gran calidad, con marcada frescura, las tradicionales notas salinas del valle del Limarí y una estructura firme en boca.
Zona Centro-Sur: desde Maipo a Itata
La temporada comenzó con un invierno frío, particularmente durante junio, lo que permitió una adecuada acumulación de horas de frío y aseguró una brotación equilibrada. Algunas variedades, como Malbec, iniciaron su desarrollo algo adelantadas, mientras que Cabernet Sauvignon se mantuvo dentro de los rangos habituales.
La primavera fue en general favorable. Sin embargo, “el 4 de octubre una fuerte helada en Cauquenes afectó principalmente a País y Chardonnay, aunque se trató de un evento localizado. La floración y cuaja se desarrollaron en condiciones mayoritariamente óptimas, aunque algunos periodos más fríos generaron leves episodios de corredura en sectores puntuales y variedades más sensibles”, indica el enólogo.
En términos productivos, la temporada muestra señales alentadoras: muy buenos rendimientos en sauvignon blanc. Recuperación importante en variedades de chardonnay y país, luego de una temporada anterior particularmente baja, donde algunos viñedos registraron caídas de producción cercanas al 30%.
Para cabernet sauvignon, Eduardo Jordán indica que “aún es temprano, pero las proyecciones indican un desempeño productivo mejor que el del año pasado”.
La temporada puede describirse como cálida y seca, lo que ha exigido un manejo cuidadoso del riego en los sectores donde es posible irrigar, preparando a la planta para enfrentar episodios de altas temperaturas.
Sin embargo, a fines de enero, en áreas aisladas del valle del Maipo cayeron granizos, “algo muy inusual en esa fecha y en esta zona, pero sin afectar los viñedos donde nace nuestro Cabernet Sauvignon cordillera. Y recientemente, a mediados de marzo llovió bastante en esta zona lo que ha obligado a estar monitoreando constantemente el estado sanitario de las vides. Hasta el momento, las uvas están llegando en muy buen estado sanitario. En este sentido, el objetivo para el equipo técnico siempre será es mantener la frescura, equilibrio y una expresión fiel del origen en los vinos”, indica Jordán.

Zona Sur – Osorno
En el Sur, la vendimia 2026 aún está en desarrollo. Se estima que faltan cerca de cuatro semanas para la cosecha del sauvignon blanc destinado a uno de los vinos emblemáticos de la línea Cordillera. La temporada comenzó con una primavera benigna y sin heladas severas, un factor clave para asegurar buenos rendimientos.
El inicio del verano fue relativamente seco, “aunque febrero y lo que va de marzo ha registrado lluvias abundantes. Hasta ahora, el estado sanitario del viñedo es bueno. Las uvas se observan sanas, los rendimientos proyectados son positivos y la madurez avanza algo más rápido que en la temporada anterior. Sin embargo, en esta zona el clima de las próximas semanas será determinante para definir el resultado final de la cosecha. Una vendimia marcada por el equilibrio entre clima y experiencia”, subraya Eduardo Jordán.
En términos generales, para el director técnico de Miguel Torres Chile, la temporada de vendimia 2026 ha comenzado con condiciones favorables para distintas variedades y zonas del país. El norte aporta concentración y frescura; el centro-sur muestra señales de recuperación productiva y equilibrio; mientras el sur avanza con muy buen estado sanitario y expectativas positivas.
No obstante, las recientes precipitaciones registradas en algunas zonas podrían representar un factor a considerar hacia adelante, lo que exige un monitoreo constante y una gestión cuidadosa en esta etapa final de la temporada.
Cada zona enfrenta desafíos, pero el denominador común ha sido la capacidad de adaptación y la toma oportuna de decisiones vitícolas, fundamentales para responder a un contexto climático cada vez más dinámico. “En donde, la temporada vuelve a confirmar que la experiencia acumulada en cada viñedo permite interpretar mejor cada año y seguir construyendo vinos con identidad, equilibrio y carácter”, finaliza Jordán.
Más información en Miguel Torres Chile.
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