Durante años, la conversación sobre el vino del sur de Chile se concentraba principalmente en el Valle del Itata. Sin embargo, tras la creación de la Región de Ñuble, surge la necesidad de redefinir el escenario vitivinícola del Biobío.
Así mismo, la oportunidad de construir una visión propia para un territorio diverso, con una larga tradición productiva y una riqueza patrimonial que sigue vigente en cientos de pequeños productores.
Es en ese contexto que nace el Proyecto Territorial Integrado (PTI) Vitivinícola del Biobío, iniciativa impulsada por CORFO que busca fortalecer la competitividad de la cadena de valor regional mediante la asociatividad, la transferencia tecnológica y el posicionamiento estratégico de sus vinos.
Para conocer sus alcances, nuestro equipo De Chile Al Paladar conversó con Sebastián Fuentes Germany, geólogo, enólogo y gestor de este programa.
Junto a él abordamos las brechas que enfrenta el sector, el papel de los productores en la construcción de una marca regional y la oportunidad que tiene Biobío de transformarse en un referente nacional para los vinos de pequeña producción.
Un plan para fortalecer toda la cadena del vino

1. ¿Qué busca transformar o activar en el ecosistema regional el Proyecto Territorial Integrado Vitivinícola del Biobío, más allá del apoyo puntual a productores o viñas?
El foco principal del proyecto es implementar un modelo de gestión territorial que permita fortalecer la competitividad de la cadena de producción y comercialización vitivinícola de la región del Biobío, en este caso Valle del Itata (SUR, luego de la división de la Región de Biobío y Ñuble) y el denominado Valle del Biobío.
En palabras de algunos tenemos “Los productores de vino son los actores que funcionan como tractores para la industria local, ellos requieren uva que cumpla con las características requeridas (acidez, D.O, cepas, etc.) y se transforme en vinos con identidad regional”.
Más allá del trabajo de transferencia tecnológica a los productores, el programa busca transformar el ecosistema mediante la mejora en la calidad y homogeneidad enológica de los productos, la incorporación de prácticas productivas sostenibles y el fortalecimiento del poder de negociación a través de la asociatividad, punto clave en el éxito para alcanzar las metas de trabajo.
El objetivo último es lograr el posicionamiento estratégico de los vinos regionales resaltando sus atributos propios del territorio para facilitar su inserción en nuevos destinos comerciales.
El objetivo es poder ayudar a superar brechas como la estabilidad y envejecimiento de los vinos en botella, ayudar a ser más sustentables a los productores (en dinero y Huella de Carbono), crear fuerza desde asociatividad y tener una marca regional potente para transformar estos en ventas para dar una solución al escenario actual.
2. Cuando hablamos de “brechas” del sector vitivinícola en Biobío, ¿de qué estamos hablando concretamente?
Las principales brechas identificadas son la falta de homogeneidad en la calidad enológica de los vinos regionales y la baja presencia de prácticas productivas sostenibles que aseguren un equilibrio medioambiental, social y económico.
A esto se suma un bajo poder negociador por parte de los productores y un débil posicionamiento general de los vinos de la región, particularmente dentro del mercado interno.
Este primer año está sobre la producción y asociatividad desde una nueva estructura formal a una imagen común para el Biobío. A diferencia de otros programas, los años por venir serán dirigidos por un comité público privado que conforman una Gobernanza.
Es decir, los objetivos para fortalecer estarán creados bajo un gran acuerdo regional liderado por CORFO Biobío. Indicar además, que uno de los fines del contar con una estructura formal es darle continuidad a la gobernanza luego de concluido el acompañamiento de CORFO Biobío. Aquí los privados son clave.
Los desafíos detrás de una marca regional

3. Este programa tiene un despliegue para varios años. ¿Cómo está estructurado en el tiempo?
Cuenta con una estrategia diseñada a 3 años. Cada año es evaluado y deber ser aprobado para iniciar el siguiente, además del rol y direcciones de la Gobernanza.
Año 1: Se enfoca en la articulación de un entorno colaborativo mediante la estructuración de la gobernanza, priorizando la implementación de protocolos, la asesoría en buenas prácticas y la medición de parámetros de calidad organoléptica y técnica para garantizar la inocuidad. También se fomenta la creación de una asociación gremial y la participación en ferias.
Año 2 en adelante: Se busca consolidar los avances logrados, impulsando nuevas estrategias de crecimiento y el trabajo asociativo para posicionar los vinos en mercados cada vez más competitivos. El impacto se mide continuamente mediante indicadores de desempeño supervisados por el equipo técnico y gestor.
4. ¿Quiénes son los principales beneficiarios de esta iniciativa?
El proyecto está destinado a beneficiar directamente a productores de vino de la Región del Biobío, independiente de ser empresas, sus cantidad producida o vocación de la empresa. En simple el límite es producir vino y estar localizados en la región.
Además, busca dar a los productores transferencia tecnológica enfocada principalmente en los eslabones de procesamiento y comercialización del vino, ubicados en las comunas, como el nombre indica, es un Proyecto Territorial Integrado (PTI) para fortalecer una industria considerada hoy estratégica para el Biobío.
Destacar nuevamente la condición única de ser un productor de vino dentro de la región, permitiendo encontrar un variopinto de productores de vino en el programa algunos consolidados como Doña Luisa y otros emergentes como Claro y Luna ambos en la comuna de Nacimiento, sector de Millapoa. Este caso nos muestra una viña exportadora vecinos de una viña de solo venta local tomada por los jóvenes de la familia que conviven en el mismo programa.
Una identidad construida desde el territorio
5. El Biobío ha debido reconstruir y fortalecer su identidad vitivinícola en un escenario muy distinto tras la separación de Ñuble como región. ¿Qué patrimonio, conocimientos, cepas, prácticas o relatos busca rescatar y poner en valor esta iniciativa?
El proyecto busca poner en valor el cultivo de cepas características de la zona o llamadas criollas, tales como la uva País, Moscatel, Cinsault y el Malbec. Se enfoca resaltar el valor de las parras centenarias, las técnicas de viticultura tradicional al cultivar secano, las recetas de vinificación tradicional pasada en familias durante generaciones y la rica historia patrimonial de estas zonas rurales como una forma de vida.
Es importante destacar que no se busca rescatar nada, primero porque los viñateros existen en su forma de vida previo a este programa, segundo sus vinos nunca han dejado de estar presentes en la vida cotidiana de la región y por último este programa busca colaborar con lo ya existente para fortalecerlo, guiar hacia una nueva forma de difundir la región y crear una estructura público-privado que continúe luego de terminar el programa. El programa busca fortalecer una industria ya en marcha con diferentes problemáticas.
6. Existen otros programas de apoyo al vino, al turismo y/o al desarrollo territorial. ¿Qué tiene de diferente este PTI Vitivinícola del Biobío en relación a iniciativas similares?
Su principal diferencia radica en su modelo de Gobernanza, la cual actúa como una instancia formal, transparente y representativa que articula a los sectores público, privado, académico y social.
Desde la perspectiva técnica, su valor distintivo es la componente de transferencia tecnológica para superar las brechas en más de un área o tipo, algo poco común en proyectos.
En paralelo, existe un programa de las mismas características que aborda el tema de Enoturismo. Esto permite enfocar fuertemente el programa en producción y comercialización, permite buscar solucionar brechas principales consideradas como críticas, con la participación activa en diseño de objetivos de la Gobernanza. Sin dejar de lado el tiempo mayor a otro tipo de proyectos, el cual permite generar itinerantica en el trabajo asociado.
Imaginando el Biobío del futuro

7. Mirando hacia adelante: si este programa cumple sus objetivos, ¿cómo sueñas que se viera el valle vitivinícola del Biobío en cinco años más?
La señal concreta de éxito será contar con vinos que posean una calidad enológica homogénea y reúna los atributos de un estándar de calidad exportable, en sencillo, capaz de resistir tránsitos internacionales de larga duración sin perder su sabor único.
El valle se vería respaldado por un “escudo de marca” consolidado que brinde garantía una tipicidad organoléptica definida, generando confianza absoluta tanto en compradores como en consumidores beneficiando sobre todo a los pequeños productores.
Personalmente me lo imagino como la capital de los vinos de pequeña producción de Chile, con una infraestructura técnica y física para producir botellas a escala humana.
8. Finalmente, desde tu doble mirada de geólogo y enólogo, ¿qué hace singular al Biobío como territorio vitivinícola, y por qué crees que todavía (o hasta ahora) no ha sido plenamente comprendido o aprovechado por el mercado?
La región ofrece diversidad de suelos, una articulación importante con sus ríos, largos y anchos, fuente de los asentamientos desde siempre. Ofrece desde suelos granitos hasta terrazas de arenas volcánicas pegadas al cauce del Biobío.
El valle tuvo su auge en la década del 2010 con la idea de cepas de clima frio con grandes viñas y viñedos, lo menos descubierto son sus pequeños productores familiares.
Creo firmemente en un momento favorable para estas condiciones, dado la búsqueda de vinos con historias detrás y producciones pequeñas. Finalmente tener muchos productores en un área pequeña permite tener una paleta de colores disponible para descubrir mil y una vez la región del Biobío a través de sus vinos.
Contacto oficial: Instagram @ptivinosbiobio y el correo ptivinosdelbiobio@gmail.com.
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