En una emotiva ceremonia realizada este jueves en sesión extraordinaria del Concejo Municipal, la Ilustre Municipalidad de Curicó hizo entrega de las Llaves de la Ciudad a Miguel A. Torres, en reconocimiento a su destacada trayectoria y a su histórico aporte al desarrollo de la comuna.
Se trata de un hito de especial relevancia, al ser solo la segunda vez en la historia de la ciudad que se otorga esta distinción, reflejando la huella que el trabajo del connotado enólogo español, ha dejado en el territorio a lo largo de décadas.
Pionero y figura clave en la modernización y proyección internacional del sector, el presidente de Familia Torres fue homenajeado también por su herencia indiscutible y su impacto en el posicionamiento global del vino chileno.
Un legado que transformó el valle
La llegada de Miguel A. Torres a Curicó marcó un punto de inflexión en la historia vitivinícola local. Bajo su liderazgo, se incorporaron estándares internacionales de calidad, innovación tecnológica —como la introducción de cubas de acero inoxidable— y una visión empresarial moderna que contribuyó, además, a posicionar a Chile en el escenario global del vino.
Su aporte ha sido sostenido en el tiempo, no solo desde la producción, sino también a través de la generación de empleo, la formación de capital humano, la transferencia de conocimiento y el fortalecimiento del ecosistema vitivinícola del valle.
A ello, se suma su rol en el impulso de iniciativas que hoy forman parte de la identidad y tradición curicana, como lo es la Fiesta de la Vendimia de Curicó, la más antigua de Chile, consolidando un vínculo profundo entre la industria, la comunidad y el territorio.

Reconocimiento con impacto local y proyección global
A nivel internacional, Miguel A. Torres ha sido ampliamente distinguido por su liderazgo empresarial y su compromiso con la sostenibilidad. Entre sus principales galardones destacan la Creu Sant Jordi 2026 otorgada por el Gobierno de Cataluña, la orden “Bernardo O’Higgins” concedida por el Gobierno chileno en 1996 y su inclusión entre los 100 líderes en acción climática a nivel mundial por la revista TIME.
Estas distinciones reflejan una trayectoria notable que ha sabido integrar innovación, responsabilidad social y una visión de largo plazo, valores que también han dejado una huella concreta en Curicó y en la vitivinicultura chilena.
Al recibir esta distinción, Miguel A. Torres señaló: “Llevo a Curicó en el corazón, y este reconocimiento lo siento no solo como un tributo a mi trayectoria, sino como un símbolo de la historia que hemos escrito juntos. Cuando llegué a este valle, hace ya varias décadas, nunca imaginé que construiríamos un vínculo tan profundo. Si este llegara a ser uno de mis últimos viajes a esta tierra, me voy con la certeza de que el espíritu de Curicó y el cariño de su gente seguirán muy presentes en mi vida y en la de mi familia“.
En tanto, el alcalde de Curicó, George Bordachar, valoró la entrega de este reconocimiento, destacando su especial significado para la comuna: “Como alcalde y a nombre de todo el concejo municipal, agradecemos el aporte de don Miguel Torres Riera al desarrollo económico y social de Curicó. Su actuar lo hace merecedor de las llaves de la ciudad, porque su innovación en la industria del vino, fue el inicio del desarrollo vitivinícola en Chile”.
La entrega de las Llaves de la Ciudad no solo reconoce una trayectoria individual, sino también una historia compartida entre Familia Torres, a través de viña Miguel Torres Chile, y el territorio curicano.
Hoy, ese vínculo se sella y sigue proyectando con fuerza hacia el futuro, como parte esencial de la identidad de Curicó y del posicionamiento del vino chileno en el mundo.
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